UNA CARTA A LA VIDA
Estoy en un momento reflexivo, en un momento que no se muy bien ni donde estoy, ni como, así como mucho menos hacia donde camino y voy.
Por eso, no se como pero lo necesito ahora, justo en este momento, decir y hablar de cáncer y quiero así mismo hablar de vida.
También quiero bien alto hablar de esperanza y de paciencia, de miedo y de rabia, de todas esas sensaciones extrañas con las que se convive cuando una enfermedad como esta te sorprende. Hoy quiero hablar, de esta tan dura enfermedad, pero no quiero hablar de medicación, de lo que le pasa a el cuerpo, del malestar profundo con el que se convive, no, eso no.
Quiero hablar de lo que se siente y que seguramente poca gente alrededor entiende, quiero poder transmitir un mensaje esperanzador desde mi pobre experiencia. Sé que es difícil como gestionar tanta tristeza así como tanta desesperación. Que largo proceso este, en el que te ves envuelta, verdad? Que sensaciones tan raras se te han despertado como de repente. El cuerpo es un torbellino de dolores y la cabeza un torbellino de rarezas, pero todo pasa, todo acaba. Solo hay que dejar que pasen los días, si muchos días, lo sé. Han de pasar entre lágrimas, horas muy largas y momentos muy feos pero después llegara el GRAN DIA, un nuevo amanecer que te regalará a una nueva persona, fuerte, segura, imparable.. Sobre todo imparable.
Yo quiero y necesito sentirme así, es la mejor definición que se me ocurre y quiero tomármelo al pie de la letra, porque es una gran garantía. Hablar de cáncer es recordar una vena rabiosa de mis brazos, por donde entran las quimios y que arrasan con todo a su paso, cuando el cansancio me deja tirada en el sofá viendo los días escaparse en ese NO HACER NADA, cuando sientes un cosquilleo extraño en los dedos de las manos, así como en tus pies y piensas ahora no puedo moverme, no puedo hacer nada, por favor que pase pronto, cuando pasas horas y horas con un gran desasosiego estomacal, que tiene diversas consecuencias en ti y eso acarrea luego varios días de incertidumbres.
Así como cuando miro a mi alrededor y veo las miradas asustadas y silenciosas transmitiéndome UN NO SE QUE HACER PARA ALIVIARTE.
Hablo de cáncer cuando mi ira es más grande que mi esperanza, cuando mi miedo supera a mi fuerza, cuando una lágrima me roba mi serenidad, entonces hablo de cáncer.
Pero yo quiero y necesito hablar de vida. De paciencia, sobre todo de mucha paciencia. Han de pasar los días, han de pasar las noches, las semanas y los meses. Son unos cuantos meses si, pero espero que pasen, se que pasaran, que cuando acaben, los dejare atrás, cerrare esta puerta y sé que abriré otras. El agotamiento y todo lo demás, desaparecerá y un día me sentiré con fuerzas como si nunca me hubieran faltado, reiré y disfrutare como si nunca hubiese llorado. Un día oiré eso espero YA ESTA, estas curada eso es lo que mas añoro y quiero escucharlo ahora mismo y por siempre. Porque así ese día empezare una nueva vida, con una nueva persona que va creciendo dentro de mí, sin darme ni cuenta. Por eso tengo que darle la mano a la vida ganar la batalla del cáncer.
Tengo que hacerlo por mí, pero también por todas esas personas que no pudieron ganar la batalla. Así como por las que lamentablemente en un futuro empezaran esta dura lucha, por todo aquel que está a mi lado y porque lo único que se puede hacer es luchar. Por todo ello sigo caminando, se que la meta esta a la vuelta de la esquina, aunque esa esquina ahora la estoy viendo a kilómetros de distancia, pero lo importante es que está ahí, esperándome.
Quiero y necesito darme animo, porque tengo que luchar, por todos los míos sobre todo, pero por mi ante todo. Esto es algo profundo con lo que convives, pero no, eso no. Quiero y necesito hablar de lo que sé siente y que seguramente poca gente alrededor entiende, quiero poder transmitir un mensaje esperanzador desde mi experiencia.
Sé que no se sabe cómo gestionar tanta tristeza ni tanto desespero. Que largo proceso éste, en el que me vi envuelta, verdad? Que sensaciones tan raras se han despertado como de repente. El cuerpo es un torbellino de dolores y la cabeza un torbellino de rarezas, pero todo pasa, todo acaba. Sólo hay que dejar que pasen los días, sí, muchos días, lo sé. Han de pasar, entre lágrimas, horas muy largas y momentos muy feos pero después llegará "El Día", el gran día, un nuevo amanecer que me regalará a una nueva persona, fuerte, segura, imparable..sobre todo imparable.
Yo me quiero sentir imparable, es la mejor definición que se me ocurre y tomármelo al pie de la letra porque tiene que ser así Por todo ello esta es una carta a LA VIDA, una ESPERANZA, un decir quiero seguir AQUI.
Cristina G.C.
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