21 ABRIL 2014
Me encuentro en un momento de mi vida, en que
no me están permitidas varias cosas, entre ellas algo importante y
trascendental en la vida como es trabajar.
De todas formas mi tiempo está muy ocupado,
me paso la vida en consultas médicas y pruebas. Algo que me entretiene y
mantiene ocupada, sobre todo la mente.
Tengo la esperanza de en algún momento poder
volver a tener una vida plena y completa, porque quiero y necesito pensar que
todo va a marchar bien.
Estoy muy
limitada por prescripción médica, no puedo hacer fuertes ejercicios, ni coger
cargas, ni permanecer tiempo quieta de pie. Los dolores me vuelven y en algunas
ocasiones son muy fuertes, por ello son muchas las ocasiones en las cuales me
siento muy inquieta, muy fuera de mi lugar y del momento presente.
Son dos años seguidos de quimioterapia y así
mismo de un tratamiento para reforzar mis dañados huesos, ahora con la
esperanza de que ya solo eso ocurra una vez al mes. Pero tengo un dicho para mí
misma, si el tratamiento sigue eso es bueno, porque es señal de que sigo aquí,
de que mi lucha no es en balde, que tiene buen resultado.
Por otro lado, en este tiempo, me he sentido
en la necesidad de ampliar esas causas de las cuales ya era socia, he añadido
alguna más a mi curriculum.
Desde hace 10 años a la Asociación Española
Contra el Cáncer, luego pase a pertenecer o englobar a varias instituciones de
ayuda a la tercera infancia. Pero desde hace pocos más de 24 meses pertenezco a la
Fundación Josep Carreras.
Este último grupo, tengo que reconocer que me
ha ayudado mucho a entender mi enfermedad, pero hasta el momento presente a
pesar de que en diversas ocasiones se han puesto en contacto conmigo, para que
les apoye con mi presencia y así mismo mi experiencia, no me siento al momento
presente capacitada o con la suficiente fuerza para así hacerlo.
Parece mentira, pero después de aquel 30 de
Noviembre de 2011, mi vida cambio y no soy capaz de explicar muy bien todo lo
que paso.
Fueron momentos duros al principio, aparte de
un cambio radical en mi vida y a la que obligue a mucha gente de mi entorno,
sobre todo de mi familia.
Estoy en ese segundo cumpleaños de mi
autotrasplante, que bien suena, parece algo muy lejano en la mente al menos es lo que intento
a cada momento.
Lo de acudir al hospital y estar allí un
tiempo enganchada a una máquina, por la que baja un líquido no lo llevo mal, ya
que siempre pienso venga, que esto es bueno para ti, es lo que te ayuda a
seguir.
El tener que estar como los niños, con una
vacuna hoy, dos otro día, incluso tres, tampoco es engorroso, lo malo es cuando
te dicen que tienen que empezar otra vez, porque las pruebas han dado que tal
vacuna no ha dado los resultados esperados, eso si tienes que pensar, vale
venga otra vez, además sé que no me va a pasar nada, que lo que dicen que puede
ocurrir a mí no, esta vez sí que no.
Quiero y necesito agradecer a todas esas
personas que se interesan por mí y que aunque tenga mala cara, me dicen estas
guapa, te veo bien.
Necesito seguir siendo el vicio de mi doctora,
ella cuando entro por la puerta de su consulta me suele decir, aquí viene mi
alegría, mi vicio, porque suele decir que soy muy positiva y eso es lo mejor de
todo.
También tengo que seguir en esta lucha, en
este día a día, por quien se me ha ido en el día de ayer, 20 de abril del 2014,
mi hermana menor, la persona que más sufrió y me acompaño durante mi ingreso,
ella se ingresó conmigo, dedico todo su tiempo a mí, algo que yo no he podido o
no he sabido hacer durante su enfermedad, algo que me quedara siempre dentro y
por lo que sufro a cada momento.
Pero tengo que decir, que ella lo hizo por mi
bien, por no estar preocupada cuando acudía a mis citas médicas, cuantas veces
coincidimos y porque ella así lo quería, no nos veíamos.
Por todos, por mí y sobre todo por mi hermana que se fue me falta, así
como por mis hermanos y sobrinos y ama, digo, adelante, la vida es bella, el
día a día es lo que vale.
Gracias, muchas muchísimas GRACIAS
M. Cristina García Casabal